Autor: Carolina Liliana Baena Zapata
A sus 86 años, murió, ayer, el maestro Jaime R. Echavarría, hoy será su velación en Campos de Paz y sus exequias serán el domingo, a la espera del arribo de algunos de sus seres queridos.
Un declinar sin amarguras le pedía el maestro Jaime R. Echavarría a Dios en una de sus canciones y según sus seres queridos parece que el creador lo escuchó, porque de una manera tranquila su vida se fue apagando hasta extinguirse completamente en la mañana de ayer a causa de una falla renal aguda.
A pesar de padecer una enfermedad que disminuyó sus facultades mentales, él vivió feliz y aunque permaneció sus últimos años al cuidado de una institución especial, siempre contó con el acompañamiento y cuidado de su familia y seres queridos, quienes lo visitaban con frecuencia y en fines de semana lo llevaban a comer, a pasear o a quedarse en la casa de sus parientes.
Aún varios años después de que el maestro se retiró de la vida pública muchas personas que suspiraron y se enamoraron de sus canciones lo recuerdan con mucho cariño e incluso las nuevas generaciones que crecieron con sus melodías también sienten un gran afecto por quien cantaba a las noches de Cartagena.
El padecimiento que aquejó por varios años al maestro Jaime R. Echavarría recibe el nombre de demencia vascular y es una enfermedad que paulatinamente va reduciendo las facultades de las personas debido a una disminución en la irrigación de sangre en el cerebro y aunque no es tan radical como el mal de alzheimer, que llega incluso a borrar la expresión facial, es similar en la medida en que quien la padece requiere cada vez mayor asistencia para sus actividades cotidianas.
Esta enfermedad llevó a este gran hombre de la política y la música a retirarse de la vida pública y a decidir en un momento dado que requería de asistencia permanentemente y que era mejor estar en un sitio especializado en el que se la brindarán y allí permaneció sus últimos años contando siempre con la atención y el acompañamiento de sus familiares, novia y amigos.
Para estos últimos, fue difícil asumir la situación del Maestro pues es impactante que, como consecuencia de la enfermedad, gran parte de sus últimos años permaneció como ausente y toda esa actividad intelectual y social que lo caracterizó se redujo notablemente, incluso se alejó de su mayor amigo: el piano, pues lo interpretaba pocas veces y se molestaba un poco cuando, como narraron sus allegados, decía "los dedos no me caen donde es".
No obstante, su relación con la música siempre fue importante, pues sus canciones le sirvieron de ancla con la realidad, al escucharlas algunos recuerdos volvían a él y siempre las identificaba como suyas e incluso a veces recordaba el único sueño que no pudo realizar: grabar la canción "Colombia maravillosa" con la banda de la armada.
Legado - Sus canciones
Entre las obras compuestas por el maestro Jaime R. Echavarría y que la gente recuerda con cariño, por sus letras y el encanto que producen, se cuentan títulos como "Muchacha de mis amores" , "Cuando voy por la Calle", "Noches de Cartagena", "Serenata de Amor", "Yo nací para tí", "Qué tienes tú", "María Inés", "Entre estas cuatro paredes", "Llévame de la mano", "Me estás haciendo falta", "Adorada", "Sueño", "Golondrina", , "Porque has llegado tu", "Muy buenas noches", "Entre estas cuatro paredes", "Nadie ha muerto por amor", "La bienamada", "Me fascina", "Adorada", "Mi guitarra te añora", "Yo quisiera ser pintor", "Esta noche", "Ella", "A ti", entre otras.
Desde que se retiró de la vida pública Jaime R. Echavarría estuvo al cuidado de una institución especial pero acompañado por sus seres queridos y familiares. En la imagen Mariela Pizano y Francisco Echavarría.
Músico, político, empresario y amigo
Durante su vida, Jaime R. Echavarría se destacó por su labor sobresaliente como gobernador de Antioquia, embajador, fundador y directivo de Acinpro y como músico virtuoso. Eso es lo que todos saben. Pero lo que sólo saben quienes tuvieron una relación cercana a él y que lo hizo destacarse como persona fue su trato excepcional hacia todos los que se le acercaban, su habilidad como narrador, su excelente sentido del humor, su galantería y su alta admiración por el género femenino.
Quizá su labor más bella fue la que desarrolló en Acinpro, que tenía origen en su preocupación por cuál iba a ser la vida de los músicos, porque finalmente él sabía que la bohemia daba muy pocas posibilidades de conseguir dinero, por eso batalló muy fuerte por conseguir para ellos la posibilidad de tener salud, un entierro decente, acceso a todas las condiciones dignas de una persona, además de su trabajo por los derechos de autor.
Las muchas actividades a las que se dedicó dan cuenta de que era un hombre muy polifacético y conocedor de muchos temas y así lo describe Álvaro Mejía, amigo suyo durante cerca de 30 años y quien lo conoció mientras era gobernador de Antioquia. Él afirmó que "fue un hombre fundador de empresas, empresario, ejecutivo, columnista de temas económicos, gobernador de Antioquia, embajador de Colombia, gran compositor y el mismo intérprete de sus canciones. Él tuvo una gran trayectoria y ha sido muy querido y apreciado por todas las personas que lo conocieron y que aprecian, también, su música, Jaime R Echavarría es considerado el padre de la canción romántica en Colombia, los boleros que él ha compuesto son inmortales, hacen parte del patrimonio de Colombia y permanecerán muchos años porque son unas canciones muy bonitas que le encantan a la gente."
Recuerdos - Un gran hombre
Muy gratos son los recuerdos que conservan quienes conocieron al maestro Jaime R. Echavarría durante su vida activa, ellos destacan las características que hicieron de él una persona encantadora.
Su hijo Francisco, quien permaneció muy al pendiente del maestro afirmó que lo recuerda como padre y como una persona muy racional, correcta, activa, inteligente, que dedicó su vida entera tanto a su profesión de ingeniero químico como a la actividad política y las actividades de la agremiación que dirigía.
Su amigo, por más de 25 años, Juan Fernando Restrepo afirma que lo recuerda como una persona muy creativa, un buen amigo, un empresario visionario, un hombre alegre, querido y de muy buen humor, que terminó sus días de una manera tranquila y que deja obras de gran riqueza a través de su quehacer como compositor y pianista.
Por su parte, Guillermo Zea, amigo cercano de Jaime R. Echavarría durante más de tres décadas, quien está a cargo de su obra musical y que a pesar de vivir en Bogotá no perdió el contacto con el Maestro, afirma que se fue "un gran hombre, una gran compositor y una gloria de Colombia".